Comunicación

Comunicar: Hacer saber a otros/as alguna cosa. Transmitir sentimientos, costumbres, enfermedades, etc. Tomar contacto unas personas con otras.

La manera en que nos comunicamos con nosotros mismos y con los demás, determina lo que hacemos en la vida.

Todos nosotros producimos dos formas de comunicación que configuran nuestras experiencias vitales. En primer lugar, desarrollamos una comunicación interna, constituida por las cosas que nos representamos, decimos y sentimos en nuestro fuero interno. En segundo lugar, experimentamos la comunicación externa: con el mundo exterior nos comunicamos por medio de palabras, entonaciones, expresiones faciales, posturas corporales y acciones físicas. Cualquier comunicación de las que realizamos es una acción, una causa puesta en movimiento. Y todas las comunicaciones ejercen algún tipo de efecto sobre nosotros mismos y sobre los demás.

Todos los Seres Humanos enfocamos nuestra mente, al contemplar, al ver, al sentir a otro Ser Humano, en una sola cosa, en un aspecto, en un sonido. Como si sólo un componente pudiera definir la inmensa complejidad que supone el Ser Humano. Realmente es limitante el pensar en este dirección. Si nos planteáramos observar, escuchar y sentir a los demás en su vasta complejidad, no tendríamos tiempo de estar dentro de nosotros mismos, saliéndonos, por tanto, de nuestro rollo interno. El gran poeta hindú Rabindranath Tagore ya dijo: "Si lloras porque se ha puesto el sol, las lágrimas no te dejarán ver las estrellas". ¿No estamos haciendo esto todo el día?.

Lo que uno percibe no es el resultado de lo que le ocurre en la vida, sino de la interpretación que da a lo que le ocurre. Por tanto, nuestra calidad de vida no está determinada por lo que nos ocurre, sino por lo que hacemos ante lo que nos ocurre. Como dijo un poeta persa "Nada está nunca cerrado sino a tus propios ojos" (Farid al-Din Attar)

Muchos creen que nuestros estados mentales, como la mayor parte de lo que ocurre en el interior de nuestra mente, se hallan fuera de nuestro dominio. Sin embargo, es posible dominar nuestra actividad mental, y nuestra propia conducta.