Shiatsu



Shiatsu es una palabra japonesa: "Sh" significa dedo y "Atsu" presión.

Por lo tanto el shiatsu es una forma de manipulación administrada por los dedos pulgares, los dedos en general y las palmas de las manos, sin el uso de cualquier otro instrumento mecánico o de otro tipo, para aplicar presión al cuerpo, corrigiendo disfunciones internas.

Promueve y mantiene la salud y trata dolencias específicas.

Es muy útil para elevar el nivel de energía de la persona, regular y fortalecer las funciones de los órganos internos y estimular la resistencia natural del cuerpo a las alteraciones de la salud.

Es una técnica más preventiva que curativa aunque una vez la persona tiene una alteración de la salud, mediante el shiatsu se restablece.

En nuestra consulta detectamos a través de la sensibilidad de nuestros dedos, las distintas patologías que día a día se multiplican en el cuerpo humano, como consecuencia del estres que provoca la vida moderna.

Es verdad que el shiatsu alivia dolores de nuestro cuerpo pero el más grande potencial del shiatsu está en fornar a la persona en que sea más consciente de su propio cuerpo.

El cuerpo almacena emociones, sentimientos y refleja nuestro estado mental.

El cuerpo, entre sus músculos y nervios deja escrito su pasado.

El nos habla de una manera más viva que nuestras palabras.

El shiatsu despierta a la persona a una nueva conciencia de sí misma.

Al tocar una zona del cuerpo donde la energía está bloqueada, se llama a la persona a prestar atención sobre esa zona, ayudando al bloqueo a disolverse.

Este trabajo de normalización del flujo de energía da a la persona una sensación de equilibrio interno, de liviandad y bienestar, sintiéndose profundamente relajado y al mismo tiempo repleto de vigor y energía.

El estrés, por ejemplo, es origen de la gran mayoría de las alteraciones de la salud, produciendo desequilibrios en el funcionamiento del sistema nervioso central, periférico y autónomo.

La aplicación del shiatsu en los distintos puntos preestablecidos del cuerpo, produce la descompresión de los haces nerviosos que junto con la estimulación de las circulaciones antes mencionadas, normaliza el funcionamiento de la zona afectada, generando relajación, sensación de bienestar y placidez.

El sistema autónomo controla automáticamente el buen funcionamiento de todos los órganos, pulmones, corazón, el sistema digestivo, renal, endocrino, sexual, etc.

Está conformado por los subsistemas simpático y parasimpático, los cuales regulan y equilibran el funcionamiento de los órganos anteriormente mencionados.

En una situación de estrés, el sistema nervioso central envía reflejos al periférico, genera la alteración del sistema autónomo, provocando en muchos casos acidez, insuficiencias digestivas, estreñimiento, dolores, desequilibrios hormonales, etc.

En síntesis, el shiatsu armoniza el estado del cuerpo, combate el dolor en todas sus formas y ayuda al paciente a lograr esa sensación de sentirse bien.

Algunas alteraciones de la salud que trata el shiatsu:

En la cabeza:

Cefaleas, migrañas, neuralgias del trigémino, etc.

En la cara:

Fatiga visual, parálisis facial, normaliza la rigidez de los músculos faciales, estimula las glándulas sebáceas lubricando naturalmente el cutis, etc.

En el cuello y hombros:

Actúa descontracturando los músculos de la zona, calma los dolores generados por la artrosis.

En la espalda;

Calma y relaja los músculos supra, infra e interescapulares, lumbalgias, ciatalgias, artrosis lumbar, etc.

En las extremidades tanto inferiores como superiores:

Todos los dolores musculares, dificultad motora, etc.

En el abdomen:

Acidez de estómago, estreñimiento, digestión lenta, etc.

Por todo ello podemos decir que el shiatsu es una técnica que como todas las orientales aportan al ser humano enormes beneficios para conservar y mantener su salud.