Geoterapia



La utilización de los efectos saludable de la arcilla.

El uso saludable de la arcilla a igual que los del agua, las plantas y los vegetales, se remonta a los albores de la Humanidad, estos estímulos naturales nunca han sido cuestionados por nadie.

Las arcillas, rocas sedimentarias que proceden de la lenta erosión de los granitos, son productos de la tierra con enormes virtudes saludables. Su gran poder de absorción, su acción mineralizante, su capacidad para neutralizar la acidez y su efecto estimulante de la cicatrización, las convierten en recursos naturales idóneos para el tratamiento y prevención de multitud de alteraciones de la salud, así como para el cuidado de nuestra piel.

Documentos muy antiguos demuestran que en Egipto se utilizaba la arcilla por vía interna contra las inflamaciones y las ulceraciones, y se utilizaban las cálidas arcillas de las orillas del Nilo para tratar las alteraciones reumáticas, habiendo quedado suficientemente demostrado que las propiedades antisépticas de la arcilla eran entonces perfectamente conocidas y por ello era utilizada por los embalsamadores para la momificación de los cuerpos.

Como siempre es necesario recurrir a culturas exóticas o foráneas, como en la antigua China, donde se empleaban cataplasmas de arcilla para curar inflamaciones; o como en la India, en Asiria y Babilonia, en América del Sur o en las tribus árabes, donde trataban las alteraciones reumáticas enterrando la extremidad afectada en la arena.

Hipócrates (460-337 a. de C.), no desdeñó jamás la arcilla, utilizándola frecuentemente por vía externa con fines saludables, o al menos para aliviar el dolor, por ello, recomendaba tanto cataplasmas de tierras especiales como su ingestión oral diluidas en agua.

Grandes figuras de la historia también las utilizaron, como Empédocles ( 490-430), Plinio el Viejo, Dioscórides y Galeno (129-199 d. de C.) que describió los efectos de las arcillas más utilizadas en su época, como eran las de Lemnos, Armenia y Samnos.

Paracelso (1493-1541), gran viajero y conocedor de múltiples remedios naturales y populares, utilizó en muchas ocasiones preparados en los que se incluía algún tipo especial de arcilla. Muchas de ellas se vendían en forma de tabletas, en las que se imprimía el escudo de la ciudad o población de origen.

En el transcurso de los siglos, Avicena, Plinio, Dioscórides, Galeno y Gandhi, por citar sólo algunos, propugnaron el uso saludable de la arcilla, pero fue el Abate Sebastián Kneipp, quien en el siglo pasado, tras haber utilizado la arcilla en animales, se decidió a utilizarla en humanos, aunque con mucha prudencia, y tras los éxitos cada vez mayores y más numerosos, obtenidos con un poco de agua, un poco de tierra y algunas plantas saludables, el célebre Abate consagró su vida a cuidar y sanar a sus semejantes. La reputación del Abate Sebastián Kneipp llegó a todos los rincones de Europa, y tuvo numerosos discípulos en Alemania, tales como: Louis Kühne, Adolph Just y Julius Stumpf, entre otros. Tengamos en cuenta que el Abate Sebastián Kneipp también fue precursor de la Hidroterapia.

En 1896 Adolf Just discípulo del Abate Sebastián Kneipp, fundó el sanatorio Jungborn en el que su actividad principal se basaba en aplicaciones internas y externas de arcilla pulverizada. Se vio que su efecto absorbente y desintoxicante era superior al del caolín utilizado por otros terapeutas.

Un caso parecido a lo que sucedió en Bad - W√∂rishofen con el Abate Sebastián Kneipp y la hidroterapia, sucedió en Sobernheim, otro pueblo alemán donde el pastor protestante E. Felke (1856-1926), fundó en 1915 un balneario, al que también denominó en honor a Adolf Just: Jungborn (Fuente de juventud), dedicado principalmente a tratar las alteraciones de la salud mediante la aplicación de emplastos, cataplasmas o baños de arcilla conjuntamente con la dieta cruda y otros remedios naturales.

Hoy en día gente de todo el mundo acude a S√∂bernheim para realizar sus curas de salud anuales en diversos establecimientos que siguen aplicando la geoterapia en combinación con las técnicas más actuales de los métodos naturales de salud.

En este pequeño recuerdo histórico cabe mencionar también las experiencias de un médico forense, el profesor Julius Strumpf (1856-1932), discípulo del Abate Sebastián Kneipp, quien en estudios de cadáveres enterrados en tierras arcillosas observó que se retardaba muchísimo su descomposición, lo que le hizo suponer que en la arcilla existían sustancias que frenaban el crecimiento y desarrollo bacteriano, lo cual podría ser de gran utilidad en el tratamiento de heridas, abscesos, úlceras y flemones.

Son numerosas las aplicaciones que existen para la arcilla, por eso desde nuestra consulta son recomendadas de acuerdo con nuestras experiencias personales, con el fin de proporcionar a nuestros pacientes toda una serie de tratamientos prácticos y eficaces.

Las arcillas para la salud tienen unas composiciones químicas que varían mucho de unas a otras y que permiten obtener aplicaciones terapéuticas especiales. Dicho de otro modo, existen varias clases de arcillas y cada una de ellas posee cualidades saludables especificas, que deben ser conocidas por el profesional que las recomienda, y que el verdadero especialista aprovecha con entero conocimiento.

En la arcilla hay que distinguir la absorción del concepto de adsorción, que se refiere al fenómeno por el cual una sustancia disuelta en un líquido se fija sobre un elemento sólido o sobre las partículas en suspensión coloidal, como sucede en las tierras medicinales disueltas en agua. Estas desarrollan un efecto adsorbente importante, lo cual resulta de gran interés terapéutico para fijar toxinas o secreciones patológicas de la piel y mucosas en estado inflamatorio (acción semejante a la del papel secante).

Las partículas que forman la arcilla deben ser muy pequeñas, ya que cuanto más finas son, mayor es la superficie global de contacto y, por tanto, su capacidad de adsorción.

Así, por ejemplo, es gracias a estas propiedades, que absorbe las sustancias no deseables, las toxinas y los microorganismos que la epidermis ya fatigada no es capaz de eliminar.

La arcilla, entre otros efectos benéficos, puede corregir el estado eléctrico de la piel, alterado normalmente por jabones de mala calidad, con frecuencia demasiado alcalinos o básicos, por las aguas cloradas o duras, por las contaminaciones aéreas y, sobre todo, por las electropoluciones tan perniciosas para la salud.

Es evidente que todas estas cualidades saludables no son válidas más que si las arcillas se emplean y se preparan con todas las precauciones y cuidados que se recomiendan en nuestra consulta, y usando un agua pura, poco cargada de minerales y no clorada.

Si sus usos externos son muy amplios, los internos, por el contrario, se limitan sólo a casos particulares, pues el tubo digestivo del hombre civilizado, sometido desde hace mucho tiempo a errores alimenticios y medicamentosos, es muy sensible y poco capaz, por ejemplo, de defenderse contra ciertas estructuras eléctricas demasiado activas; por ello, en nuestra consulta se aconseja siempre una gran prudencia, al utilizar la arcilla internamente.

Se debe tener en cuenta que la geoterapia a igual que otros métodos de estímulos naturales debe aplicarse convenientemente recomendada por un profesional, y nunca utilizarla sin conocer sus contraindicaciones.

Si desea conocer algunos aspectos sobre este método natural de salud no contemplados en esta página puede consultarlo. Con mucho gusto le responderemos.