Hidroterapia



El agua utilizada con fines saludables

El agua desde siempre ha sido uno de los tres elementos más utilizados por el hombre para recuperar y mantener su salud. Con razón Leonardo da Vinci le puso el calificativo de;«la sangre de la naturaleza» por ser un elemento indispensable para la vida y sabiéndola utilizar de forma adecuada un agente saludable importantísimo.

Entre el 60 y el 70 por ciento de nuestro cuerpo está formado por agua, formando diferentes estructuras y ejerciendo múltiples funciones biológicas básicas para la vida del ser humano. Del agua se supone salieron los antecesores del ser humano y millones de años después, nuestro suero conserva todavía una composición prácticamente igual al agua del mar de donde supuestamente procedemos.

El agua ha sido siempre indispensable para el desarrollo de nuestra especie. Desde siempre, los seres humanos hemos buscado la proximidad del agua para establecernos. En la actualidad su deterioro y alta contaminación, es uno de los grandes retos de la humanidad.

A nuestro alrededor, salvo contadas excepciones, disponemos de agua en condiciones higiénicas aceptables para su uso doméstico. Estamos acostumbrados, por lo general, ha hacer de ella un uso culinario e higiénico, pero a menudo hemos olvidado el uso saludable que del agua podemos disponer, ya que el agua posee un enorme potencial preventivo y saludable que mediante los métodos de estímulos naturales podríamos emplearla.

Es conocida como hidroterapia el uso saludable del agua, aplicada mediante diversas técnicas o formas de aplicación del agua, es decir, el uso del agua aplicada externa o internamente desde un punto de vista saludable.

Antiguamente en los templos, el baño y los masajes formaban parte del tratamiento de las alteraciones de la salud. Hipócrates puso de relieve el valor saludable de la utilización del agua a distintas temperaturas (agua fría, agua caliente) y las diferentes reacciones que produce en el cuerpo humano. Se utilizaban diversos baños, compresas, inhalaciones, etc., como tratamiento para las alteraciones de la salud de tipo reumático, respiratorio, dermatológico y demás alteraciones de la salud de aquella época.

Históricamente las grandes civilizaciones han utilizado el agua como medio saludable.

El concepto de transpiración como fenómeno para provocar la eliminación de toxinas ya fue descrito por Rhazes (865-923) considerado, junto a su contemporáneo Avicena, el mayor médico en lengua árabe.

En la Edad Media, por cuestiones religiosas, la hidroterapia quedó relegada y se utilizaban mucho más otros estímulos naturales.

Fue a principios del siglo XIX cuando V. Priessnitz (1799-1851), un granjero silesiano, inició los fundamentos de la hidroterapia que actualmente conocemos. A partir de su propia curación mediante la hidroterapia el cual aplicándose compresas y envolturas empezó a desarrollar nuevas técnicas para utilizar el agua con fines saludables.

Fueron cientos de personas las que se beneficiaron de las aplicaciones del agua bajo la supervisión de Priessnitz el cual convirtió cada casa de la aldea de Grafenberg en un pequeño balneario.

Muchos fueron los médicos que al ver los éxitos del granjero se convirtieron en sus seguidores, tal fue el caso del profesor W. Winternitz (1835-1917), que fue el primer catedrático que introdujo la hidroterapia en la Universidad (Viena, 1892).

No obstante, la hidroterapia seguía utilizándose en ambientes no universitarios, es decir, popularmente.

Curiosamente la hidroterapia no fue conocida internacionalmente hasta que Sebastian Kneipp ( 1821-1897) que tampoco era médico.

Sebastian Kneipp fue un joven débil y enfermizo, que a menudo debía interrumpir sus estudios religiosos por largos periodos de convalecencia. Interesado por las terapias de Preissnitz, que aconsejaba el uso del agua fría para fortalecer el organismo y volverlo resistente a las alteraciones de la salud, decidió zambullirse a diario en el río en lo más crudo del invierno, observando a los pocos días una gran mejoría, que persistió durante toda su vida.

Sebastian Kneipp convirtió a Bad Wöhrishofen, un pequeño pueblecito situado en Alemania, del cual fue párroco durante varios años, en el centro de hidroterapia más famoso del mundo. Sus tratamientos combinaban las aplicaciones de agua con el uso de plantas saludables, de dietas predominantemente vegetarianas y ejercicio físico al aire libre.

En la actualidad Bad Wöhrishofen es un balneario, repleto consultas, donde siguen acudiendo gentes de todo el mundo para recibir los tratamientos saludables del agua.

Los métodos de Sebastián Kneipp han ayudado y siguen ayudando hoy en día a millones de personas en las que la medicina oficial ha fracasado.

En nuestra consulta son utilizados estos métodos de hidroterapia siguiendo los conceptos y criterios tradicionales empleados por el propio Abate Sebastián Kneipp y descrito en su libro "La curación por el agua", el cual ha sido traducido a catorce idiomas y reeditado, sin cesar, en Alemania.

Los buenos resultados preventivos y saludables conseguidos mediante los diferentes procedimientos que se aplican en hidroterapia no se deben, en realidad, a un supuesto efecto saludable del agua en sí, sino ante todo, a que el agua es un medio simple, fácilmente accesible y excelente para almacenar y transmitir estímulos térmicos saludables (frío-calor) a nuestro organismo.

El efecto térmico producido por las aplicaciones de agua (locales y generales) da lugar a una serie de respuestas en nuestro organismo, sobre todo de tipo circulatorio, que podemos aprovechar con una finalidad preventiva y saludable.

Todo estímulo térmico sobre la superficie corporal produce una respuesta local en los vasos sanguíneos de la piel y, por vía refleja (con participación del sistema nervioso vegetativo), una respuesta en planos más profundos (muscular, visceral, vascular) del cuerpo.

Esto permite cambios en la irrigación de los tejidos, lo cual repercute en su funcionalismo y capacidad de recuperación.

Las aplicaciones frías producen una constricción de los vasos sanguíneos. Al cesar ésta se produce una vasodilatación reactiva, más duradera, por ejemplo, que la producida al cesar las aplicaciones calientes. La mayor llegada de sangre a la piel da lugar a un claro enrojecimiento, lo que indica que ha habido una buena respuesta vascular.

Otros estímulos físicos que podemos producir con las aplicaciones de agua pueden ser:

A) Estímulo de tipo mecánico, como sucede, por ejemplo, con los chorros de agua a presión aplicados directamente sobre el cuerpo, masaje bajo el agua.

B) Estímulo de tipo químico cuando disolvemos preparados que amplían la capacidad saludable del agua (sal, esencias de plantas saludables, vinagre, etc.) en el agua de baño o en las compresas y envolturas.

C) Estímulo de presión hidrostática del agua que comprime las partes sumergidas de nuestro cuerpo. La compresión de los vasos sanguíneos de la superficie corporal aumenta el retorno de sangre venosa hacia el corazón.

En los baños calientes de cuerpo entero los vasos sanguíneos cutáneos y subcutáneos almacenan una gran cantidad de sangre. Al terminar el baño deberemos incorporarnos poco a poco, ya que si lo hacemos de golpe, al desaparecer el efecto de la presión hidrostática se puede producir una transitoria de llegada de sangre al cerebro, con la consiguiente sensación de mareo o la aparición de una lipotimia, especialmente en personas con una deficiente capacidad de adaptación vascular.

Un principio general en hidroterapia que conviene respetar siempre es el de no emplear nunca aplicaciones frías si nuestro cuerpo está frío.

La piel debe estar siempre caliente o a temperatura normal, pero no tenemos que percibir sensación de frío a la hora de aplicar el agua fría.

Asimismo, deberemos entrar inmediatamente en calor, al terminar la aplicación fría, secándonos bien, vistiéndonos con rapidez. metiéndonos en cama o haciendo algún ejercicio físico. Por su parte las aplicaciones calientes se terminan siempre con una aplicación fría de corta duración para producir una vasodilatación reactiva que refuerce el efecto vascular producido por la aplicación caliente.

Nunca se utilizarán aplicaciones de agua antes o después de las comidas, ni haremos uso de productos que contengan sustancias tóxicas y vasoactivas como el tabaco (nicotina) o el café (cafeína), mientras hagamos una cura hidroterápica.

La sensación vigorizante que experimenta nuestro cuerpo al hacer uso de los procedimientos hidroterápicos deberá percibirse siempre como agradable y nunca acompañarse de reacciones desagradables producidas por una mala o deficiente adaptación vascular, como palpitaciones, sensación de mareo o sensación duradera de frío.

En tales casos debemos interrumpir la aplicación de agua, pues no es la adecuada para la situación en que nos encontramos en aquel momento.

Se debe tener en cuenta que la hidroterapia a igual que otros métodos de estímulos naturales debe aplicarse convenientemente recomendada por un profesional, y nunca utilizarla sin conocer sus contraindicaciones.

Si desea conocer algunos aspectos sobre hidroterapia no contemplados en esta página puede consultarlo, con mucho gusto le responderemos.